La UNEAC Y LA POLÍTICA DE CUADROS EN EL SECTOR DE LA CULTURA

Resonancias del VIII Congreso de la UNEAC

Por Yoan Zamora

 

     …se hace indispensable el diálogo y la confrontación inteligente de ideas desde nuestra democracia socialista, entre la intelectualidad cubana y las instituciones.

Miguel Díaz Canel

 

Releyendo los documentos que alrededor del VIII Congreso de la UNEAC se gestaron, me ha parecido útil proponer un intercambio, sustentado en referencias concretas, y a manera de diálogo, que pudiera verse como resonancias de esta importante cita, donde emergieron temas que resultan neurálgicos no solo para la política cultural cubana, sino para nuestro desarrollo social contemporáneo.

Motivado además, lo confieso, por el aliento vital que recibí al escuchar que “el amplio, inteligente y aportador debate sobre nuestros problemas y aspiraciones, expresados en diversos temas, no se puede agotar completamente en este congreso (…) Por eso el espíritu de debate constructivo que se suscitó mucho antes del evento en los encuentros de base, que se extendió a los de provincias y secciones y que se ha ratificado y ampliado en los días de congreso, debe continuar y tener seguimiento en próximos plenos del Consejo Nacional para instrumentar e implementar todo lo que sea posible. Pueden estar seguros de que contarán con el apoyo del Partido y el Gobierno de la nación…Con valentía y pasión han aceptado el enorme reto de construir el sujeto cultural que debe protagonizar las transformaciones en nuestra Cuba, junto a todos los sectores de la sociedad cubana y con el pueblo.  Entréguense con reanimado optimismo a tan digna y necesaria tarea.”[1]

Tales palabras, es nuestro deber, no deben caer en el vacío, y es por ello que, como parte de la responsabilidad que desempeño, pero sobre todo por la confianza y el optimismo que me asisten cuando miro en perspectiva hacia el futuro de Cuba, inicio este intercambio con la fe de encontrar interlocutores que acompañen este constructivo propósito.

Durante el proceso de asambleas desarrollado en todo el  país, vísperas del 8vo Congreso de la UNEAC, en la provincia de Ciego de Ávila se reunieron los escritores y artistas de esta prestigiosa organización encargada de aglutinar a lo más selecto del arte de vanguardia en nuestro territorio.

Era 7 de noviembre de 2013 y, una vez más, se izaban, desde el pensamiento más avanzado de la sociedad, las banderas de la cultura en favor del progreso social, las ideas justas y la verdadera democracia: así se manifestaban en aquella cita nuestros intelectuales en espléndido ejercicio de libre expresión y confianza, sin percatarse quizás que, desde tales reflexiones, comenzaban a definirse los prolegómenos de un VIII Congreso de la cultura, como brújula para indicar el camino.

Allí quedaron conformadas las comisiones de trabajo[2] que sesionarían durante tres meses de manera ininterrumpida en función de recoger, en un dictamen final, los problemas fundamentales que obstaculizaban el desarrollo no solo de la cultura, sino de la sociedad en su vital necesidad de renovación.

Esta participación social desde el criterio, desde el ejercicio del pensamiento, y en función del cambio necesario de una sociedad cubana inserta en el complejo panorama internacional, condujo hacia varios derroteros, uno de ellos, el relacionado con la política de cuadros en el sector de la cultura.

De manera más general ya había aparecido en la preocupación de la máxima dirección del país el tema de “la Política de Cuadros, área que (…) sufrió los efectos de la improvisación y la falta de previsión y sistematicidad, trayendo como secuela que no contemos todavía con una reserva de sustitutos experimentados y maduros, con preparación suficiente para asumir las complejas funciones de dirección en el Partido, el Estado y el Gobierno, tarea que por razones obvias, como todos comprenderán, reviste una importancia estratégica para la Revolución y en la cual trabajamos sin precipitación, pero sin pausa, en el cumplimiento de los acuerdos del Congreso.”[3]

También se reconoce que “En el Informe Central al 6to. Congreso del Partido fueron abordados los errores y debilidades presentes en la política de cuadros, referidos en lo fundamental a la falta de previsión e intencionalidad en su conducción y aplicación consecuente, el escaso rigor y visión que abrieron brechas a la promoción acelerada de cuadros inexpertos e inmaduros, la poca sistematicidad y voluntad política para asegurar la promoción de mujeres, negros, mestizos y jóvenes a cargos principales, sobre la base del mérito y las condiciones personales, así como las deficiencias en la selección y preparación de la reserva.[4]

Otro antecedente en este respecto estuvo en el Congreso de la Asociación Hermanos Saíz, y no solo fue presenciado por los que asistimos a este importante suceso de la cultura cubana, sino que fue divulgado por los medios masivos de comunicación: me refiero al momento en el que la Dra. Yanetsy Pino Reina plantea que “el país debe replantearse, hoy más que nunca, sobre la base del respeto a los saberes ajenos, su política de cuadros, no solo porque esta define los caminos por los que transita la política en relación con la economía, la sociedad, la cultura, la educación, sino porque la política de cuadros debe guiar, y no dirigir, los destinos del proyecto nacional cubano. Para la cultura deben analizarse con detenimiento y precisión cuáles serían las personas idóneas a la hora de guiar la gestión cultural. No es posible continuar dirigiendo desde normas o condiciones que si bien funcionaron en décadas pasadas, en la actualidad requieren profundos cambios.[5]

Luego, de manera más particular, en el dictamen de la Comisión de Educación, Cultura y Sociedad elaborado por prestigiosos intelectuales del Comité Provincial de la UNEAC en Ciego de Ávila que, una vez elegidos en la asamblea del 7 de noviembre, trabajaron con profesionalismo durante este período para llegar a conclusiones y enviarlas al 8vo Congreso para su aprobación e implementación, aparece el siguiente planteamiento:

“… debe lograrse que la UNEAC influya en la toma de decisiones al escogerse los cuadros que dirigirán la cultura a todos los niveles, pues se supone que estos tengan conocimiento de la actividad que dirigen, de lo contrario, lejos de desarrollarla, pueden dañarla considerablemente, lujo que no puede darse la cultura en los tiempos que corren.

La socorrida sensibilidad artística solo se logra a través del conocimiento del arte en cuestión. No se puede amar ni mejorar lo que no se conoce, de ahí la necesidad de la superación constante y consciente, en los casos que sea factible, de los que dirigen la cultura para que alcancen su idoneidad, un paso importante en la consecución de la armonía entre pensamiento, discurso y práctica.”[6]

Sin embargo, nos percatamos además de que este asunto había sido harto debatido en asambleas de la UNEAC efectuadas en otras provincias del país como uno de los problemas centrales que han de ser resueltos de inmediato:

Asamblea Provincial de Santiago de Cuba, miércoles 23 de octubre, 2013:

  • Crítica situación con los cuadros dirigentes de la Cultura

Asamblea Provincial de Granma, viernes 25 de octubre, 2013:

  • Instituciones con especialistas no idóneos: revisar las calificaciones de cargo y política de cuadros en Cultura.

Asamblea Provincial de Guantánamo, sábado 26 de octubre, 2013:

  • Preocupación por la política de cuadros en el sector de la Cultura. Hay que trabajar en el fortalecimiento de las  instituciones culturales, desde los municipios a la provincia.

Asamblea Provincial de Cienfuegos, miércoles 30 de octubre, 2013:

  • La diferencia  en la política de cuadros es la superación, la preparación y el diálogo además de la sensibilidad.

Asamblea Provincial de Sancti Spíritus, martes 5 de noviembre, 2013:

  • Crisis reiterada en la dirección (cuadros) de las instituciones provinciales de Cultura.
  • El Congreso de la UNEAC y los 500 años de S. Spíritus y Trinidad obligan a transformar la cultura en la provincia: no solo por la situación de los cuadros dirigentes, sino por la calidad.

 Asamblea Provincial de Mayabeque, miércoles 27 de noviembre, 2013:

  • Necesidad de ser escuchados los artistas de la UNEAC, no solo en sus condiciones de vida y trabajo, sino como conciencia de su época, con interés nacional y no provincial.
  • Deficiente política de cuadros en las instituciones culturales de base: los dirigentes ignoran la cultura de sus municipios por eso no pueden defenderla ni desarrollarla.

Esta situación de trascendencia nacional condujo al presidente de la UNEAC, Miguel Barnet, a ratificar, en la apertura del VIII Congreso, “que resulta imprescindible perfeccionar la política de cuadros en el sector cultural, de modo que aquellos que toman las decisiones día a día se identifiquen con la naturaleza misma de la creación, establezcan una verdadera relación con los escritores y artistas y estén atentos a las necesidades espirituales de la población.[7]

Considero que hoy, más que nunca, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en Ciego de Ávila sostiene un diálogo estrecho con la Dirección de Cultura, el Gobierno y el Partido en el territorio y, estoy convencido, ello contribuirá a que este tema de la política de cuadros en el sector de la cultura (que sin dudas acapara la atención nacional) reciba un tratamiento adecuado en nuestra provincia, sobre todo, en relación con la participación del criterio de nuestros artistas en la toma de decisiones a la hora de realizar cambios que determinen, en alguna medida, responsabilidades en el ámbito cultural.

Ya lo dijera nuestro presidente Raúl Castro: “Si hemos escogido soberanamente, con la participación y respaldo del pueblo, la opción martiana del partido único, lo que nos corresponde es promover la mayor democracia en nuestra sociedad, empezando por dar el ejemplo dentro de las filas del Partido, lo que presupone fomentar un clima de máxima confianza y la creación de las condiciones requeridas en todos los niveles para el más amplio y sincero intercambio de opiniones, tanto en el seno de la organización, como en sus vínculos con los trabajadores y la población, favoreciendo que las discrepancias sean asumidas con naturalidad y respeto, incluyendo a los medios de comunicación masiva, mencionados varias veces en los Objetivos aprobados en esta Conferencia, los que deberán involucrarse con responsabilidad y la más estricta veracidad en este empeño, no al estilo burgués, lleno de sensacionalismo y mentiras, sino con comprobada objetividad y sin el secretismo inútil.”[8]

Sobre esta misma cuerda, Miguel Díaz-Canel se refiere a “Una interlocución que hay que sostener con la fuerza y el poder del pensamiento y de la cultura. Incluso propiciar el debate público, mediático, en aquellos espacios de amplia comunicación con nuestro pueblo y en otros no tan masivos, pero de prestigio, como los de la UNEAC, y demostrar así la fuerza de nuestras ideas y posiciones.

Cualquier tipo de discriminación y anomalía social debe ser objeto de riguroso análisis. Tenemos que emitir nuestras consideraciones, preocupaciones y ofrecer soluciones para hacerlas desaparecer y evitar su reproducción, porque constituyen parte de un fenómeno esencialmente cultural con repercusiones en todas las esferas de la vida cubana y en contradicción evidente con los objetivos de transformación social que trazó la Revolución y defendemos hace más de medio siglo.[9]

No podía ser de otro modo: las referencias utilizadas como base para esta reflexión demuestran un mismo sentir nacional que pudiera resumirse desde la propia esencia del Partido Comunista de Cuba “cuyo objetivo esencial es la construcción del socialismo, moviliza a las masas en función del desarrollo económico y social, en su condición de partido de la unidad y vanguardia organizada de la clase obrera y de los más amplios sectores del pueblo trabajador y de todos los patriotas y revolucionarios, adquiere la obligación de propiciar que en su actuación, funcionamiento y estructura encuentren espacio las sugerencias, opiniones, puntos de vista y aspiraciones legítimas de aquellos a quienes representa. Lo anterior significa una indisoluble unión entre partido y pueblo que se expresa en la capacidad de sus cuadros y militantes para aprender del pueblo, estar atentos a sus valoraciones, criterios y opiniones, e incorporar a la propia actividad partidista, como estilo, el diálogo permanente con las masas.

En la política de cuadros, el Partido Comunista de Cuba parte del concepto de que la cantera fundamental está en el pueblo y se fragua en el trabajo, el esfuerzo y la lucha, y asume su responsabilidad política con el objetivo de garantizar en todos los niveles de dirección la continuidad y la renovación sobre la base de la preparación requerida, las capacidades, las aptitudes, la integralidad, la fidelidad a la Revolución, la firmeza y la ejemplaridad. El partido propicia la actuación simultánea de las generaciones que protagonizan la Revolución (…) Las organizaciones de base del partido responden, en lo que les concierne, por la correcta aplicación de la política de cuadros en los lugares donde actúan, controlando que esto se realice adecuadamente…” [10]

Por todo lo anterior, hoy suscribo, un año después, lo que expresé en aquella asamblea del 7 de noviembre de 2013: Cuba necesita artistas dispuestos a participar del cambio. No podemos dejar en manos ajenas esta responsabilidad. Tampoco podemos entender este cambio como una nueva máscara, sino como un nuevo rostro: sincero, renovado, transparente, creíble, convincente. Solo así seremos dignos continuadores de la proeza de Guáimaro; solo así seremos verdaderamente martianos; solo así tendremos un país justo y podremos salvar la cultura. Solo así tendremos Revolución.

 

 


[1] Fragmentos de las palabras de Miguel Díaz Canel Bermúdez, primer vicepresidente de los consejos de estado y de ministros en la clausura del VIII Congreso de la UNEAC realizada en el palacio de las convenciones de la habana, el 12 de abril de 2014.

[2] Arte, Mercado e Industrias Culturales; Educación, Cultura y Sociedad; Ciudad, Cultura Patrimonio; Cultura y Medios; Estatutos, Reglamentos y Reclamaciones.

[3] Fragmento del discurso que ofreciera el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura de la Primera Conferencia Nacional del Partido, en el Palacio de Convenciones, el 29 de enero de 2012.

 

[4] Fragmento del texto que introduce los Objetivos de Trabajo del Partido.

[5] Fragmento de la intervención de la Dra. Yanetsy Pino Reina en el Congreso de la Asociación Hermanos Saíz, tomado de Ustedes son la garantía del futuro, publicado en Juventud Rebelde Digital, ver en http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2013-10-20/ustedes-son-la-garantia-del-futuro/

[6] Dictamen de la Comisión Educación, Cultura y Sociedad. Archivos del Comité Provincial de la UNEAC de Ciego de Ávila.

[7] Fragmento de las palabras de Miguel Barnet Lanza, Presidente de la UNEAC, en la apertura del VIII Congreso de la UNEAC, el 10 de abril de 2014, en el Palacio de las Convenciones, La Habana, Cuba.

[8] Fragmento del discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura de la Primera Conferencia Nacional del Partido, en el Palacio de Convenciones, el 29 de enero de 2012.

[9] Fragmentos de las palabras de Miguel Díaz Canel Bermúdez, primer vicepresidente de los consejos de estado y de ministros en la clausura del VIII Congreso de la UNEAC realizada en el palacio de las convenciones de la habana, el 12 de abril de 2014

[10] Fragmento de los Estatutos del Partido Comunista de Cuba.

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