MIS CONSIDERACIONES SOBRE «VA POR LA CASA»

Por: Vasily M. P.

 

Sigo el criterio de que, para hacer ambiente cultural desde la crítica artística, primero debo sumergirme en las aguas de nuestra cultura. Después, creer en esa cultura que todavía gestamos. Y tercero, considerar posible el perfeccionamiento artístico, humano, social.

Luego, asumir con honestidad, siempre en función de ayudar al otro y a los otros, en el afán de aglutinar representaciones sociales, las opiniones que me suscitan la obra presentada. Con ello, es primordial crear un ambiente de desarrollo y prosperidad cultural que sea propicio para que la ciudad que habito, la famosa por sus portales y el buen hablar, sea mejor cada día.

Cada vez que me siento a disfrutar de la programación de nuestro canal, Televisión Avileña, veo no solo el producto final, sino que además admiro el trabajo, la abnegación de mucho talento. Y es cuando me doy cuenta de que tirar piedras, con razón o no tanto con ella, no siempre es la mejor manera de arreglar lo arreglable.

Cada uno de los programas que se transmiten tiene, por sí mismos, una intención, una estética. También, un equipo de trabajo que sabe hacer televisión y que busca soluciones a los problemas, a veces son muchos los problemas, y consiguen llegar al público que es, en definitiva, el único y verdadero destinatario.

Y quiero quedarme con un programa de una amiga y colega que ha conseguido hacer, a mi juicio, su obra más madura. Sin menospreciar, por supuesto, las otras, esas de otra índole que engrosan su currículo y que le dan material para convertirse en una mejor realizadora.

Alina Dueñas Hernández es, sin lugar a dudas, una mujer inteligente que sabe dar opiniones y hacer que su colectivo de trabajo haga realidad su sueño. Estoy hablando de VA POR LA CASA, un programa de corte casero, con temas variados, pero siempre con un toque facilitador y generador de cambios en ambientes familiares, que sale al aire todos los jueves a las 6 de la tarde por televisión avileña, por supuesto.

Prefiero decir lo que pienso sin dejar a un lado el sentido paternalista. Es decir, critico la obra, le veo lo malo, lo bueno, lo analizo y pongo ejemplos que defiendan mi criterio, pero siempre parto de un tema central: de por sí, ya la obra es válida porque existe, porque me lleva a valorarla, a sentir junto a ella y a desear su perfeccionamiento.

Esa es la arrancada. Creo que, de lo contrario, de solo colocar la crítica a lo malo, y dejar en segundo lugar lo positivo, lejos de conseguir un bien, levantaré muros y, con ellos, alejar ya para siempre mis deseos de un ambiente cultural avileño discursivo y sano.

Sospecho, como Martí, que no siempre remover la herida sea la solución correcta.

VA POR LA CASA es un programa que cumple sus objetivos más esenciales y que, a mi entender, se refieren a la comunicación con el televidente. Desde una sobriedad estética, visual, sonora, acomoda al espectador en un ambiente realmente casero y le hace sentirse «como en casa» y lo alcanza, para después propiciarle el casi real aroma del café y una conversación valiosa con un invitado, invitados, de relevancia. Pero, lo que más admiro de esta parte es que siempre ellos tienen un mensaje humanista que enviarle al resto de la comunidad.

En pocas palabras, el espacio tiene en su concepción un MENSAJE para el público y logra transmitirlo de manera diáfana. No necesita juegos de planos, ángulos de cámara posicionados desde lugares equidistantes. No necesita una estructura dramática llena de giros, de recursos para atraer la atención. Ni una visualidad mucho más allá de la que ya tiene, para lograr comunicar y comunicar con prontitud y claridad.

Para ello, además, se apoya en un guion que se genera a partir de un tema bien interesante. Escrito por la propia Alina, ellos se mueven por la voluptuosidad de temas bien complejos como la cultura china, su medicina y remedios caseros, hasta el cuidado y la importancia de las manos. Así pasamos por otros de índole no menos interesantes y que no son explotados a toda cabalidad para dejarle al espectador, creo yo, lo interesante de seguir la búsqueda por medios propios.

VA POR LA CASA, entonces, debería ser capaz de exigirle a su público que marche a la par de su contenido. Y que se supere con cada emisión, porque él mismo, como programa, trata de superarse y de llegar a la pantalla chica con propuestas que atrapan, cautivan, provocan emociones.

Uno de los mayores aciertos de este espacio, considero yo, está en la conducción de Alfredo Fernández Arcia. Un conductor que tiene todos los matices y recursos estilísticos y humanos, para ser considerado un camaleón de la conducción. Alfredo se permite a sí mismo, separarse del Alfredo que conduce el espacio de Néstor Labrada, «La Moto»; y de su propia creación «Tva  a la carta» y todo desde elementos sutiles como la gestualidad, el tono de voz, el ritmo y hasta la respiración.

Más allá de lo visual, es decir, la ropa que lleva puesta, el personaje que monta Alfredo Arcia en este programa, es muy parecido al Alfredo de detrás de las cámaras y el micrófono, pero que no pierde su esencia de hogareño y que le permite ser, a un tiempo, honesto y tramposo, porque nos está haciendo verosímil algo que no existe, el programa en sí, como espacio de vida, pero nos pone la trampa con su carisma para que sigamos como enganchados a la emisión y creamos que lo que estamos viendo no es una ficción, una realización, sino una especie de reality show  tan de moda en los años 80 y 90 en los EE.UU.

La verosimilitud en este conductor es, también, su arma más definitiva para llegar al televidente. Sabemos que es Alfredo, el mismo de esos otros programas que en la semana se transmiten por este mismo canal, pero es también, otro Alfredo, son muchos otros Alfredos.

Una de las cosas que, a mí juicio, podrían ayudar a enriquecer el programa, la búsqueda de múltiples planos a la hora de la filmación. Claro, siempre atendiendo a los intereses que tiene Alina con su realización, pues ha de pensarse que la ausencia de otros planos más allá del plano medio, o primer plano, son por limitaciones de la dirección o del fotógrafo. Han de responder, así lo creo, a una estética que ha sabido montar la directora, pero que supongo se pueda enriquecer si utilizamos lo que es propio del lenguaje audiovisual, los planos y contra planos. Algo que verdaderamente, se explota muy poco en este canal.

Y aunque pareciera que me contradigo pues unas líneas más arriba dije que el objetivo de programa se lograba sin tantos juegos de cámaras y planos, no es menos cierto que este recurso podría hacer énfasis en lo que propone el espacio, y atrapar mucho más el interés del televidente.

VA POR LA CASA es un programa necesario para el público avileño. Tal vez requiera un empujón en materia divulgativa para hacerse conocer por los medios de comunicación masivos alternativos y crear un ambiente paralelo al que él mismo, con cada emisión de jueves, es capaz de crear.

Un email anunciando el próximo tema a tratar, una página en Facebook o un blog, un spot radial o televisivo, una campaña mensual que lleve el programa al conocimiento más general del espectador, podrían ser de utilidad para que este producto artístico no se muera en la orilla antes de alcanzar el oído y el ojo amigos.

Yo estaré ayudando a que el mundo lo conozca. Lo considero un buen programa. Resulta afable en su visualidad, trabajada en su presentación desde una tonalidad azul, con un toque sobrio a manos de nuestro José Pérez Carrazana (Machi), y unos créditos que transmiten desde la sencillez la información necesaria, útil, y precisa. Con su logo, su generador de caracteres, sus cortinas, separadores, info, y otras herramientas que lo hacen proyectarse con seriedad a la luz pública como un programa de respeto.

Que se pueda perfeccionar… que tiene detalles corregibles… que no todo es adecuado en él… bueno, las opiniones pueden ser diversas y lo mejor que tiene el mundo es que sigue girando con ellas y a pesar de ellas. Alina Dueñas, como buena realizadora que es, y todo su colectivo, sabrán sacarle provecho a estas palabras que escribo, con el mejor deseo de seguir colaborando con el ambiente cultural de la ciudad de los portales.

 

 

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