




Por: José Antonio Quintana García
(Tomado de su perfil de facebook)

¡Qué tristeza e indignación siento! El virus se muestra más agresivo que nunca en Cuba, miles de ingresados en hospitales y centros de aislamientos, todos los días hay fallecidos. La crisis económica que asfixia. Un esfuerzo colosal por el Estado y campesinos generosos para alimentar a tantos enfermos. Un ejército de civiles en la retaguardia y en la zona roja, en silencio, guapeando. En medio de esta tragedia nacional, de esa lucha sin precedentes, los odiadores siguen con su campaña contra la tierra donde nacieron, como si transcurrieran tiempos normales. Coño la verdad que no hay corazón. ¡La miseria humana! Por suerte en otros predomina la cordura y el amor, aunque tengan diferencias con el gobierno, envían medicamentos, jeringuillas, se organizan grupos en las redes sociales para donar o solicitar fármacos. Los científicos han creado vacunas que asombran al mundo. Pero ni eso reconocen los viles, al contrario, intentan sembrar la duda, la desconfianza. Dejen esta guerra que desgasta y denigra, ayudemos. Es la vida de nuestro pueblo la que corre peligro. Vamos a poner el hombro y no disparar más dardos.












